El Caracol, el Observatorio
Para los mayas, el planeta Venus no era un punto de luz cualquiera. Su ciclo estaba ligado a la profecía, al ritual e incluso al momento de la guerra, y se entrelazaba con la cuenta sagrada de 260 días y el año solar de 365 días. Un edificio como El Caracol, el observatorio circular de Chichén Itzá, en Yucatán, ofrecía a los observadores del cielo una forma de seguir exactamente los acontecimientos celestes que guiaban tales decisiones. La torre cilíndrica, con su cúpula superior desgastada y rota, se alza sobre una plataforma rectangular, con una amplia escalinata que asciende por el frente hacia una entrada en sombra.