Estela H de Copán
La Estela H fue dedicada en el año 730 d. C. por Waxaklajuun Ub'aah K'awiil, conocido popularmente como 18 Conejo, decimotercer rey de Copán. Se hizo tallar vistiendo la falda de red de cuentas de jade propia del joven Dios del Maíz, captado a mitad de la danza en el momento de la Creación, un atuendo destinado a difuminar la línea entre el rey y el dios que encarnaba. La pretensión de divinidad no duró mucho. Ocho años después de que se levantara este monumento, el 27 de abril del 738, 18 Conejo fue capturado por K'ak' Tiliw Chan Yopaat de Quiriguá, un antiguo vasallo, y decapitado seis días más tarde. Copán no erigió ningún monumento importante nuevo durante unos dieciocho años.
La piedra misma va ahora por el mismo camino. La toba volcánica de Copán contiene arcillas esmectíticas que se hinchan cuando sube la humedad y agrietan la superficie en escamas de medio milímetro a tres milímetros de grosor que acaban por desprenderse. Al comparar fotografías de la Escalinata Jeroglífica tomadas en 1895 y en 2004, los investigadores hallaron que alrededor de un siglo de exposición al aire libre borró más detalle que los mil años que la piedra pasó enterrada. Los biocidas y los selladores acrílicos fracasaron por igual. Los conservadores prueban ahora un remedio más extraño: alimentar a las bacterias que ya viven en la piedra para que precipiten carbonato de calcio y cementen desde dentro la superficie que se desmorona.