Plataforma de las Águilas y los Jaguares
En monumentos de este tipo en Chichén Itzá, los jaguares tallados están ligados a la creencia mesoamericana de que los dioses debían ser alimentados para mantener el mundo en movimiento. Chichén Itzá está estrechamente vinculada a ese mundo del sacrificio a través de su cenote sagrado, el profundo pozo natural en el que se arrojaban ofrendas. Estas dos cabezas de jaguar erosionadas, muy probablemente procedentes de la Plataforma de las Águilas y los Jaguares cerca del Gran Juego de Pelota, pertenecen a ese contexto. Sus fauces abiertas y con colmillos sobresalen de la piedra en relieve audaz, vigilando la plaza que se encuentra debajo.