Ballena jorobada saltando junto al rompeolas
Las ballenas de este tamaño suelen mantenerse mar adentro, así que un salto junto al espigón de un puerto pide una explicación. La respuesta está bajo el agua. La cabecera del Cañón de Monterey, el mayor cañón submarino de la costa oeste de Norteamérica, atraviesa la plataforma continental casi hasta la zona de rompientes de Moss Landing. Las aguas profundas llegan hasta la orilla, y con ellas las corrientes que concentran las presas, mientras el afloramiento costero del centro de California agrupa el krill y la anchoa en densas manchas dentro de la bahía. Las jorobadas simplemente siguen el alimento, lo que las acerca a pocos metros de los kayakistas.
Salir por completo del agua ya es otra cuestión. Los estudios con biosensores de Paolo Segre y sus colegas, publicados en eLife en 2020, calcularon que un solo salto de una jorobada de unos 15 metros consume alrededor de 10,3 megajulios, la maniobra explosiva más costosa medida hasta ahora en cualquier animal y comparable a correr un maratón. Cuesta más que una embestida de alimentación a alta velocidad. Una ballena que salta una y otra vez frente a Moss Landing está pagando un precio elevado por ello, y qué obtiene a cambio sigue siendo una pregunta abierta.