Familia de elefantes marinos
Amamantar le cuesta a una hembra de elefante marino del norte todo lo que trajo consigo a la playa. Durante unos 26 a 28 días no come ni bebe nada, y convierte su propia grasa en una leche que llega a tener cerca del 55 por ciento de grasa; cuando abandona la playa ha perdido más del 40 por ciento de la masa corporal con la que llegó. La cría, mientras tanto, gana alrededor del 10 por ciento de su peso al nacer cada día, y pasa de unos 45 kilogramos a 130 o 150. Después la leche se acaba, la madre regresa al océano abierto y la cría ayuna sobre la arena durante semanas mientras aprende sola a nadar. El pelaje oscuro que se ve en esta ya está dando paso al gris plateado y liso del destete.