Mordida en la garganta de elefantes marinos
Lo que está en juego en esta playa es extremo. Los elefantes marinos del norte tienen uno de los sistemas de apareamiento más desiguales que se conocen en un mamífero: menos de un tercio de los machos residentes llega a aparearse en una temporada dada, y los que dominan los harenes se lo llevan casi todo. Los trabajos en la colonia de Año Nuevo situaron la proporción de los machos de mayor rango por encima del 98 por ciento de las cópulas. Un macho que se mantiene firme en una pelea como esta puede engendrar decenas de crías, mientras que el que sale expulsado no engendra ninguna.
Aun así, la mayoría de los enfrentamientos nunca llega a esto. Los investigadores que reprodujeron grabaciones de llamadas ante los machos descubrieron que estos memorizan las voces de cada individuo y reconocen el ritmo y el timbre de la amenaza restallante de un rival concreto, de modo que un animal que ya ha perdido ante un vecino determinado suele retirarse en cuanto lo oye. La sangre en los bajíos de San Simeón es real, pero los choques de dos toneladas como este ocurren cuando la jerarquía entre dos machos aún está sin decidir.