Perezoso de garganta marrón

Un perezoso de tres dedos aferrado a ramas de árbol con largas garras, visto desde abajo contra un cielo azul loading

Un perezoso de garganta marrón se aferra a una rama delgada en el dosel cerca de Santa Cruz, Bolivia, con las garras curvas enganchadas sobre la madera y las extremidades enrolladas en varios puntos. Esta especie tiene la tasa metabólica de campo más baja jamás medida en un mamífero, incluso menor que la del panda gigante. Un individuo silvestre gasta alrededor de tres cuartas partes de la energía que se predice que necesitaría en reposo un mamífero de su tamaño, y deja que su temperatura corporal varíe hasta 10 °C a lo largo del día, recuperándola al desplazarse hacia el sol.

Las anchas hojas palmeadas que lo enmarcan son casi con certeza de cecropia, un árbol pionero de crecimiento rápido que brota en terrenos desmontados y en los bordes de las ciudades. La cecropia es además un alimento predilecto documentado de los perezosos de tres dedos, y se aprecian brotes nuevos rojizos alrededor del animal.

Digerirlas es un trabajo lento. Los perezosos fermentan las hojas en un estómago de múltiples cámaras, una disposición que surgió de forma independiente a la del ganado vacuno, y su digestión es la más lenta medida en cualquier mamífero. Las estimaciones publicadas sobre cuánto tarda una comida en atravesar el aparato digestivo van desde cerca de una semana hasta bastante más de un mes, y la cifra real sigue sin resolverse.

Etiquetas:
  • Bolivia
  • Mamíferos
  • Santa Cruz de la Sierra
  • Perezosos
  • Sudamérica
  • Vida Silvestre