Batalla de elefantes marinos
La boca bien abierta de un macho de elefante marino es un arma en pleno golpe. Los rivales se yerguen pecho contra pecho y descargan embestidas con la boca abierta sobre la cabeza, el cuello, el pecho y las aletas delanteras del otro, con los caninos rasgando la piel al caer. Ambos llevan puesta la defensa que hace esto sobrevivible: un grueso escudo de piel endurecida por las cicatrices en el pecho y el cuello que absorbe casi todo el castigo. Los encuentros como este en Piedras Blancas suelen ser breves. Los biólogos que han observado peleas en las playas de California hallaron que dos tercios terminaron en menos de 30 segundos, y alrededor de un tercio se resolvió en menos de diez.